En 2015, Ire marca el gran giro en la carrera de Parkway Drive. Quinto álbum de la banda australiana, opera una muda espectacular: el metalcore puro de los inicios deja paso a un heavy metal más amplio, más melódico, de ambiciones casi de estadio. Winston McCall se aventura por primera vez hacia el canto limpio, las orquestaciones entran en juego, los estribillos se vuelven himnos. Este giro audaz divide a parte de los seguidores de la primera hora, pero impulsa al grupo hacia cimas inéditas. Primer número uno de ventas en Australia para la formación, Ire es el disco que lo cambia todo.

La gran muda

Se acabó el metalcore frontal y sin concesiones: en Ire, Parkway Drive ve más grande. Temas como Vice Grip, Crushed o Bottom Feeder conjugan riffs masivos, groove implacable y melodías aglutinadoras. La banda asume una escritura más directa, pensada para los grandes escenarios y las multitudes en delirio. Los breakdowns siguen ahí, pero servidos por una producción monumental, tallada para la amplitud. McCall diversifica su canto, se atreve con melodías inéditas, mientras las guitarras toman tanto del heavy metal clásico como del metalcore. Una transformación arriesgada, llevada con una convicción que impone respeto.

La audacia que rinde

Lo que podría haber pasado por una traición resulta ser una jugada maestra. Al ampliar su paleta, Parkway Drive no diluye su identidad, la sublima. La rabia sigue ahí, pero canalizada, puesta al servicio de temas más universales, más inmediatamente memorables. La banda gana en potencia emocional lo que pierde en brutalidad pura, y alcanza así a un público mucho más amplio. Esa apuesta por la evolución, lejos de ser un cálculo cínico, aparece como la continuación lógica de una trayectoria iniciada ya en Atlas. Ire es el disco donde Parkway Drive se convierte por fin en el gigante que soñaba ser.

La consagración

El éxito de Ire superó todas las expectativas. En Australia trepó por primera vez a lo más alto de las ventas, consagración nacional para un grupo surgido del underground. En todo el mundo, el álbum abrió al quinteto las puertas de los mayores escenarios, festivales y arenas. La reputación en directo del grupo, ya sólida, cruzó un umbral: los conciertos se convirtieron en grandes misas pirotécnicas, espectáculos dignos de los mayores nombres del metal. Ire no es solo un giro artístico, es el momento en que Parkway Drive cambió de dimensión, definitivamente.

Divisorio para unos, liberador para otros, Ire quedará como el álbum de la metamorfosis, el que redefinió la identidad de Parkway Drive. Al atreverse a poner todo en juego en la cima de su popularidad, la banda tomó la valiente decisión de la evolución antes que la comodidad. El resultado, amplio, melódico y aglutinador, abrió un nuevo capítulo, el de un Parkway Drive tallado para los estadios. Se lamente o se celebre el metalcore de los inicios, es imposible negar el logro: Ire es el disco que hizo entrar al grupo en la leyenda.