En 2018, Reverence confirma la nueva dirección tomada por Parkway Drive con Ire. Sexto álbum de la banda australiana, prolonga la ambición de estadio de su predecesor a la vez que le inyecta una gravedad nueva, una negrura labrada por el duelo y la pérdida. El quinteto de Byron Bay asume ya plenamente su estatus de cabeza de cartel del metal mundial, con temas tallados para las arenas y una producción suntuosa. Más sombrío, más dramático, Reverence es el disco de un grupo que ha abandonado definitivamente el underground para abrazar una dimensión épica.

La sombra y la luz

Reverence extrae su fuerza del contraste entre potencia y emoción. Temas como Wishing Wells, escrito en reacción a varios duelos, The Void o Prey despliegan una intensidad dramática poco común, sostenida por las orquestaciones y el canto cada vez más expresivo de Winston McCall. La banda alterna marejadas de violencia y pasajes más atmosféricos, con un agudo sentido de la puesta en escena sonora. La temática de la pérdida irriga todo el álbum, otorgándole una profundidad emocional inédita. Es un Parkway Drive a flor de piel, que transforma el dolor en catarsis colectiva.

El metal como espectáculo

En lo sonoro, Reverence empuja aún más lejos la ambición iniciada en Ire. Los arreglos son más ricos, los estribillos más grandiosos, la producción tallada para llenar las mayores salas. La banda asume una teatralidad declarada, con sus subidas épicas y sus rupturas espectaculares. Algunos verán en ello una grandilocuencia excesiva, otros la consagración de un oficio. Una cosa es segura: Parkway Drive domina ya el arte del gran show, esa capacidad de transformar un concierto en una experiencia total, entre pirotecnia y comunión. Reverence está pensado para esos momentos, para la embriaguez de los estadios.

En la cima

Como Ire antes que él, Reverence conoció un éxito considerable, instalándose en lo más alto de las listas australianas y afianzando la posición del grupo entre los gigantes del metal moderno. Las giras mundiales que siguieron acabaron de convertir al quinteto en una temible máquina escénica, capaz de rivalizar con los mayores nombres del género. El álbum divide a veces, como toda obra ambiciosa, pero seduce a un público cada vez más amplio. Reverence demuestra que el giro de Ire no fue un accidente, sino el comienzo de una nueva era, asumida y dominada de principio a fin.

Reverence es el álbum de la madurez para el Parkway Drive de nueva fórmula, aquel en que la ambición y la emoción encuentran un equilibrio convincente. Más sombrío y más grave que su predecesor, muestra a un grupo capaz de extraer del dolor una fuerza aglutinadora. Ni simple repetición de Ire ni ruptura, consolida una dirección artística ya plenamente asumida. Para quien acepte seguir al grupo en su muda de estadio, es un disco potente y generoso, la prueba de que un gigante del metal también puede tener un corazón que sangra.