Procedente de Asheville, en Carolina del Norte, la banda Wednesday, liderada por la cantante y letrista Karly Hartzman, se ha impuesto como una de las revelaciones del rock independiente estadounidense. Uniendo el fragor del noise rock a la melancolía del country y la slide guitar, la formación cultiva un sonido singular, a la vez abrasivo y desgarrador. Rat Saw God constituye su culminación magistral, y la crítica no se ha equivocado.
Con 86 de media sobre once reseñas, el disco figura entre los más aclamados del año. La prensa alaba ante todo la escritura de Karly Hartzman, cronista de una América periurbana hecha de gasolineras, sobredosis, aburrimiento adolescente y ternura escondida. Sus textos, de un realismo crudo y poético, transforman lo banal en epopeya íntima.
Musicalmente, Rat Saw God juega con los contrastes: muros de guitarras saturadas, acoples, y de pronto una pedal steel quejumbrosa que lo apacigua todo. La banda conjuga la herencia del shoegaze, el grunge y el alt-country con una libertad formal que hace impredecible cada tema. Es un disco de texturas tanto como de relatos.
Se podrá encontrar el conjunto a veces desigual, algunos temas más esbozados que plenamente logrados, y el gran salto entre dulzura y fragor desconcertará al oyente apresurado. Pero esa aspereza es también el precio de una obra que rechaza el alisado.
Veredicto: 8.5/10. Un disco habitado, áspero y tierno, que instala a Wednesday entre las voces más prometedoras del rock estadounidense contemporáneo.



