En 2021, Fortitude confirma el estatus de Gojira entre las bandas de metal más importantes del planeta. En la línea de Magma, el disco prolonga la apertura melódica iniciada cinco años antes mientras recupera una energía más combativa, casi marcial. Impulsado por un compromiso ecológico y humanista siempre firme, combina accesibilidad y profundidad con un dominio impresionante. Publicado por Roadrunner en plena pandemia, escaló a lo más alto de las listas de rock en varios países e incluso alcanzó el número uno de ventas de álbumes de rock en Estados Unidos, toda una consagración para una formación surgida de la región de las Landas. Uno de los mayores éxitos comerciales del grupo, y nada menor en el plano artístico.
El grito del Amazonas
El compromiso medioambiental alcanza aquí su punto culminante con Amazonia, tema emblemático dedicado a la selva en llamas, acompañado de una verdadera movilización solidaria en favor de los pueblos indígenas. Gojira nunca ha separado su música de sus convicciones, y este corte, construido sobre un riff hipnótico y sonoridades casi tribales, se convierte en su manifiesto. La producción, firmada por el propio grupo en su estudio neoyorquino, prioriza la claridad y el impacto por encima de la saturación. Cada golpe de Mario Duplantier resuena como una llamada, cada línea de Joe Duplantier estalla como una consigna. Estamos ante un metal que piensa tanto como golpea.
El equilibrio del coloso
Lo que impresiona en Fortitude es la capacidad del cuarteto para alternar brutalidad y respiro sin perder nunca el hilo. Apisonadoras como Born for One Thing o Another World conviven con pasajes más atmosféricos, donde las voces limpias y las capas de sonido toman el mando. La banda asume por fin plenamente su dimensión melódica, heredada de Magma, sin renegar de la técnica que forjó su reputación. Los riffs siguen siendo angulosos, la base rítmica implacable, pero el conjunto respira, se airea, deja entrar la luz. Esa madurez compositiva, construida con paciencia disco tras disco, sitúa a Gojira en una categoría donde muy pocas formaciones extremas logran mantenerse.
Una Francia que exporta
Hay algo reconfortante en ver a una banda francesa dominar así la escena metal internacional sin haber suavizado jamás su discurso. Fortitude le valió a Gojira un reconocimiento crítico casi unánime y confirmó que la formación pertenece ya al reducido círculo de los gigantes del género. El disco habla de resistencia, de resiliencia, de la fuerza necesaria para seguir en pie en un mundo que se tambalea, y lleva esa temática hasta en su título. Rara vez un álbum tan abiertamente comprometido habrá seducido a un público tan amplio, sin concesiones de ningún tipo.
Puede que Fortitude no sea el disco más radical de Gojira, ni el más desgarrador, ese papel le corresponde a Magma, pero es sin duda el más logrado en su manera de reconciliar ambición, mensaje y eficacia. El grupo demuestra que se pueden vender millones de discos sin renunciar al alma, llenar estadios sin traicionar los ideales. Para una formación surgida del underground francés de los años noventa, es una trayectoria ejemplar, casi inverosímil. Un álbum de fuerza, en todos los sentidos, que cierra una década de triunfos y abre otra, llena de promesas.







