Dos años después de un debut ya convincente, This Is Hell regresa en 2008 con Misfortunes, un disco que afina y endurece la fórmula. Allí donde Sundowning golpeaba por su ímpetu bruto, este gana en densidad, negrura y precisión. El grupo neoyorquino no reniega nada de su energía hardcore, pero ahora la inscribe en una escritura más trabajada, donde la influencia metálica se hace más presente. El resultado es un álbum más sombrío y maduro, que confirma que el grupo no era un fuego de paja y que piensa cavar su surco con obstinación.
Más sombrío, más denso
Misfortunes asume una atmósfera más pesada que su predecesor. Los riffs son más gruesos, los tempos más variados, y el grupo se permite más matices en su agresividad. Esa subida de densidad no va en detrimento del impacto: los temas golpean igual de fuerte, pero con una profundidad nueva. Se intuye un grupo que ha ganado en aplomo, que domina mejor sus dinámicas y sabe ahora alternar cargas frontales y pasajes más pesados para maximizar la tensión. La producción, más amplia, realza a la perfección esa evolución.
El metal que sube
Es en Misfortunes donde la influencia metálica empieza de verdad a afirmarse. Las guitarras ganan en filo, las estructuras se complejizan, y se oye asomar el gusto del grupo por una agresividad más técnica. This Is Hell sigue anclado en el hardcore, pero empieza a empujar sus fronteras, preparando el terreno para los discos más metal que seguirán. Esa hibridación, aún mesurada aquí, da al disco una riqueza añadida sin traicionar jamás la urgencia que es la identidad del grupo.
La confirmación
Misfortunes es el disco que transforma una promesa en certeza. This Is Hell prueba que puede evolucionar sin renegar de sí mismo, ahondar en su fórmula sin perder su esencia. Más logrado que el debut, más variado también, atestigua un grupo en plena progresión, seguro de sus medios y decidido a no conformarse con repetir lo que funcionó. Esa capacidad de crecer manteniéndose fiel a sí mismo es la señal de las formaciones que duran y marcan su época.
Misfortunes es un segundo álbum sólido y ambicioso, que consolida el lugar de This Is Hell en el paisaje del hardcore metálico. Más sombrío, más denso y más maduro que su predecesor, ya anuncia las evoluciones por venir al tiempo que ofrece su cuota de temas temibles. Para los fans del grupo como para los curiosos, es una etapa esencial, la prueba de que This Is Hell sabía avanzar sin perder de vista lo que hacía su fuerza: la intensidad, la sinceridad y el gusto por el golpe que duele.





