Con Sundowning, en 2006, This Is Hell hace una entrada atronadora en el hardcore metálico norteamericano. Procedente del estado de Nueva York, el grupo impone de entrada una fórmula tan simple como implacable: un hardcore rápido, denso y rabioso, alimentado por una energía straight edge y una furia que no da tregua. Este debut no se molesta con adornos, embiste con la cabeza gacha, apilando riffs cortantes y breaks devastadores con un aplomo raro para un primer disco. Desde los primeros segundos se entiende que estamos ante un grupo que tiene cosas que decir y la intención de gritarlas lo más fuerte posible.

Una entrada en tromba

Todo en Sundowning respira urgencia. Los temas son cortos, compactos, construidos para el impacto inmediato, y la voz rabiosa de Travis Reilly les da una intensidad constante. El grupo bebe tanto del hardcore de convicción como de una agresividad más metálica, creando un equilibrio que será su sello. No hay tiempos muertos, no hay relleno: cada tema va directo al grano, con la convicción de una juventud que rechaza las medias tintas. Esa economía de medios, lejos de limitar el disco, hace toda su fuerza y su coherencia.

La rabia straight edge

Más allá de la música, Sundowning porta una actitud. La ética straight edge, la rebelión contra la apatía, la voluntad de vivir plenamente y sin compromiso riegan letras directas y sinceras. This Is Hell no busca filosofar, lanza sus convicciones como puñetazos, con una honestidad que impone respeto. Esa rabia, canalizada en una música perfectamente controlada, da al disco una potencia visceral. Se intuye un grupo que cree a pies juntillas en lo que defiende, y que convierte esa fe en combustible sonoro de una intensidad rara.

El cimiento de un estilo

Con la perspectiva del tiempo, Sundowning aparece como la piedra fundacional de una trayectoria ambiciosa. El grupo sienta las bases de lo que desarrollará después: la velocidad, la densidad, el apetito por una agresividad cada vez más metálica. Aún algo en bruto, el disco ya contiene todo el ADN del grupo, con la frescura y la urgencia de los comienzos. Es un debut que no hace trampas, que no busca parecer más grande de lo que es, y que gana su credibilidad justamente por esa sinceridad sin fisuras.

Sundowning es un primer álbum contundente y sincero, que instala a This Is Hell entre los nombres que cuentan del hardcore metálico de mediados de los 2000. Bruto pero ya perfectamente identificable, combina la energía de la escena con una furia muy propia. Para quien ama el hardcore rápido, honesto y sin concesiones, es una entrada ideal, la demostración de que un grupo puede golpear fuerte desde su primer intento sin sacrificar nada de su convicción ni de su identidad.