Pocos discos recientes han encarnado con tanta fuerza la función catártica y política del hardcore como Diaspora Problems. Soul Glo, banda de Filadelfia liderada por el cantante Pierce Jordan, despliega aquí una música que rechaza toda distancia: el punk hardcore no es un ejercicio de estilo, sino una vía de escape, un arma, un grito lanzado contra el racismo, la precariedad y la violencia sufrida por los cuerpos negros en América.

La crítica (87 de media sobre doce reseñas) celebró un álbum de una inteligencia y una intensidad poco comunes. Lo que impacta primero es la voz de Jordan: un grito desgarrado, al borde de la ruptura, que porta letras de una lucidez tajante sobre la condición afroamericana. Rara vez la ira habrá estado al servicio de un discurso tan articulado.

Musicalmente, Soul Glo hace estallar los marcos. El hardcore de base se ve atravesado por incursiones hip-hop, rupturas noise, saxofones free, collages sonoros inesperados. El disco avanza a bandazos, rechaza la línea recta, abraza el caos de su tema. Esa febrilidad formal, lejos de perjudicar al discurso, multiplica su carga.

Esa densidad tiene su reverso: Diaspora Problems es un disco exigente, a veces agotador, que no se entrega al primer contacto y pide al oyente un esfuerzo de atención sostenido. Se le podrá reprochar un exceso que roza por momentos la saturación. Pero ese exceso es también la marca de una sinceridad que desborda su marco.

Veredicto: 8.5/10. Un disco ardiente y necesario, donde la furia del hardcore reencuentra su vocación primera: decir lo insoportable y negarse a callar.