Revelada por la escena hardcore de California, Scowl superó rápidamente el marco estrecho del género. La banda de Santa Cruz, liderada por la cantante Kat Moss, ha hecho de la porosidad entre hardcore, grunge y rock alternativo su seña de identidad. Are We All Angels lleva esa evolución aún más lejos: es el disco de una transformación asumida, donde la rabia original convive con un sentido creciente de la melodía.

La crítica (82 de media sobre ocho reseñas) celebró la ambición de una banda que se niega a dejarse encerrar. Kat Moss, cuya voz pasa del grito desgarrado al canto limpio sin ruptura, encarna esa dualidad: Scowl quiere a la vez golpear y seducir, preservar su energía punk abriéndose a un público más amplio.

Musicalmente, el disco alterna fulgores hardcore y respiraciones más melódicas, evocando a veces el rock alternativo de los 90: una herencia grunge asumida, entre distorsión y claridad. La producción, más amplia que en el pasado, da aire a las composiciones sin mellar su filo.

Ese gran salto no está exento de riesgo. Algunos lamentarán que Scowl se aleje de la brutalidad de sus inicios, mientras otros juzgarán la muda aún inconclusa, atrapada entre dos aguas. El reproche es audible: Are We All Angels es un disco de transición cuyas mejores promesas quedan en parte por confirmar.

Veredicto: 8/10. Un disco valiente y entrañable, donde se siente a una banda encontrando su voz. La muda es prometedora.