Desde hace casi veinte años, el trío de Chicago Russian Circles practica un post-metal instrumental de una intensidad poco común, donde la ausencia de voz deja todo el espacio a la arquitectura de las guitarras, el bajo y la batería. Gnosis prolonga ese planteamiento al tiempo que lo arrastra hacia una vertiente más oscura, más abrasiva que sus predecesores.

La crítica (82 de media sobre ocho reseñas) celebra un disco que privilegia la pesadez sobre la contemplación. Donde algunos álbumes de la banda jugaban con los contrastes entre pasajes etéreos y desbordamientos, Gnosis aprieta el cerco, martillea más, cultiva una negrura casi continua.

Musicalmente, el trío sigue impresionando por su capacidad de hacer tanto con tan poco. Los bucles de guitarra de Mike Sullivan se superponen en estratos hipnóticos, el bajo de Brian Cook ahonda el surco, y la batería de Dave Turncrantz golpea con una precisión de orfebre. Es un metal cerebral, construido como una mecánica de precisión.

Esa apuesta por la densidad tiene su reverso: Gnosis se vuelve menos luminoso de inmediato, menos variado en sus respiros que otros hitos de la discografía. El oyente en busca de contrastes marcados podrá encontrar el conjunto un poco monocromo.

Veredicto: 8/10. Un disco potente y riguroso, que confirma a Russian Circles en su estatus de orfebre del post-metal instrumental, aun a costa de un poco de su luz.