Cuando aparece Revenge Is a Right, No Turning Back no tiene nada que demostrar a nadie salvo a sí mismo. El grupo neerlandés irrumpe con un primer álbum que no busca ni el matiz ni la sorpresa: sencillamente golpea. Fieles declarados al straight edge, estos tipos se criaron en los sótanos y las salas pequeñas de la escena hardcore europea, allí donde a un grupo se le juzga no por sus intenciones sino por su capacidad de hacer temblar un suelo. Este disco es exactamente eso: una declaración de principios lanzada a toda velocidad, antes incluso de haber pulido nada, con el ímpetu de quienes no tienen tiempo que perder.

El primer golpe

Todo está ya en su sitio. Temas cortos, cortados a hachazos, una energía que no decae nunca y una convicción que rebosa en cada estribillo. No Turning Back no pierde ni un segundo en rodeos: una intro, un mazazo, una mosh part y vuelta a empezar. Esa economía de medios no es una limitación, es una doctrina asumida. La voz ladra más que canta, las guitarras avanzan en formación cerrada y el conjunto desprende esa urgencia del chaval con demasiado que decir para andarse con cortesías. Es un hardcore bruto, sin filtro, que va directo a lo esencial.

Old school sin rodeos

El sonido se pega a las raíces del género: riffs nerviosos heredados del hardcore de Nueva York, coros para corear con el puño en alto, tempos que empujan con la cabeza gacha. Es un hardcore de convicción, cargado de valores, hermandad y una positividad casi militante. Nada aquí juega a la moda: ni metal disfrazado ni breakdown gratuito para lucirse, solo la fórmula probada servida con fe de carbonero. Desde los primeros segundos se intuye un grupo que piensa primero en el escenario, y trata el estudio como un simple relevo hacia el concierto.

Una máquina que arranca

Con la perspectiva del tiempo, Revenge Is a Right suena como la primera vuelta de calentamiento de una de las máquinas de gira más indestructibles del hardcore europeo. Los temas aún no son los más finos del catálogo, pero contienen todo el ADN del grupo: la rabia, la rectitud, el rechazo al compromiso. Se oye la ambición, todavía en bruto, de tocar en todas partes, a todas horas, ante quien quiera aguantar el golpe. Es el disco fundacional de un colectivo que hará de la resistencia y la constancia sus armas principales, en escena y en la carretera.

Este debut no es la cima de No Turning Back, y no pretende serlo. Su valor está en lo que anuncia: un grupo que eligió su bando de una vez por todas y que ya no se desviaría. Es la piedra fundacional, colocada sin ceremonia pero sin la menor vacilación, de toda una discografía construida sobre la misma palabra cumplida. Para quien ama el hardcore honesto y directo, es un punto de partida reconstituyente, la primera carga de un grupo que nunca daría marcha atrás.