Scum, publicado en Earache en 1987, es un disco fundador en el sentido mas literal que existe: sienta las bases mismas del grindcore. El debut de Napalm Death es tambien una curiosidad historica singular, ya que sus dos caras fueron grabadas por formaciones en gran medida distintas, testimonio del caos permanente y los incesantes cambios de formacion que agitaban a la banda de Birmingham en sus inicios.
Dos caras, dos formaciones
La primera cara se grabo en 1986 con una formacion que incluia a Justin Broadrick a la guitarra, futuro fundador de Godflesh y figura del industrial, y a Mick Harris a la bateria. La segunda, registrada al ano siguiente, incorpora a Bill Steer, tambien miembro de Carcass, y al cantante Lee Dorrian, que fundaria despues Cathedral. Ningun miembro de la primera sesion sobrevive en el album final salvo Harris.
Esa discontinuidad, lejos de perjudicar al disco, subraya al contrario el fermento creativo de una escena inventandose en tiempo real. El resultado es un concentrado de brutalidad: temas ultra cortos, una bateria que inventa el blast beat mas extremo escuchado hasta entonces y una voz que no se parece a nada conocido.
El radicalismo de la forma
Scum lleva la logica punk y hardcore hasta el absurdo mas asumido. Contiene You Suffer, citada a menudo como una de las canciones mas cortas jamas grabadas, un simple relampago de menos de dos segundos que resume por si solo toda la estetica radical del disco. La brevedad se vuelve aqui un manifiesto estetico y politico de pleno derecho.
Pero tras la provocacion formal hay una autentica rabia politica, dirigida sin rodeos contra el capitalismo, la hipocresia social y la opresion en todas sus formas. La produccion sucia y la urgencia constante dan al disco una energia bruta, casi documental, que capta un momento muy preciso de la historia del metal extremo.
Un acta de nacimiento
Scum no es solo un disco, es el punto de partida de todo un genero que se propagaria por el mundo entero. El grindcore le debe su gramatica fundamental: brevedad extrema, velocidad, compromiso politico, rechazo total de toda complacencia o comodidad. Innumerables bandas lo reivindicarian como ancestro directo en las decadas siguientes.
Napalm Death, lejos de quedarse fijo en esta formula, evolucionaria considerablemente despues, integrando influencias mas variadas, pero este primer disco sigue siendo su declaracion de intenciones mas pura e intransigente.
Escuchado hoy, conserva una fuerza provocadora absolutamente intacta. No es una escucha facil ni comoda, y sobre todo no pretende serlo, pero es una obra esencial, un documento historico cuya influencia supera con mucho su modesta duracion. Un hito ineludible y radical del sonido extremo. En ese sentido, rebasa el simple estatus de disco para volverse un simbolo, el de una juventud furiosa que decidio hacer de la brevedad y la furia un arma estetica y politica.


