Segundo álbum de la banda de Carolina del Norte, Suck Out the Poison aparece en 2006 y confirma la singularidad de He Is Legend en el paisaje del metal moderno. Lejos de limitarse al metalcore entonces dominante, la formación bebe del rock sureño, del stoner y del grunge para dar forma a un sonido espeso, húmedo y resueltamente orgánico. Es un disco que huele a sudor y polvo.

Un metal del Sur

La banda asume plenamente sus raíces geográficas, con riffs pesados y grasientos que evocan ora la pesadez del stoner, ora el nervio del hardcore. Las guitarras alternan grandes grooves y destellos más cortantes, mientras la sección rítmica impone un balanceo espeso. Esa identidad sureña, aún rara en el género en aquella época, distingue de inmediato a la formación de sus contemporáneas más encorsetadas.

La voz camaleónica de Schuylar Croom

A la voz, Schuylar Croom despliega una paleta impresionante, pasando del crooning ronco al alarido rabioso con una soltura desconcertante. Su voz, seductora y amenazante por turnos, aporta una teatralidad que arrastra el disco hacia el rock más que hacia el puro metal extremo. Ese enfoque vocal contribuye en gran medida al encanto turbio y a la personalidad entrañable del conjunto.

Ambiente y atmósfera

Más allá de la potencia bruta, Suck Out the Poison cultiva una atmósfera particular, casi cinematográfica, donde el malestar y la melancolía afloran. Los pasajes más calmados, las capas de guitarra y las melodías inquietantes crean un clima cautivador, que recompensa las escuchas atentas. La banda no se limita a golpear, narra e infunde un ambiente.

Al final, este disco instala a He Is Legend como una formación aparte, difícil de clasificar y por ello más valiosa. Quizá no goce del reconocimiento que merece, pero rebosa de ideas y personalidad. Para quien busca un metal sureño cargado de atmósfera, sucio y melódico a la vez, Suck Out the Poison sigue siendo un hermoso descubrimiento, rico y generoso.