Publicado en 1980, Group Sex es el primer album de los Circle Jerks y uno de los discos mas radicales del hardcore californiano en sus inicios. En poco mas de un cuarto de hora, la banda encadena catorce temas ultracortos, llevados por una energia bruta y un sentido de la urgencia que no da tregua. Todo va muy rapido, pero nada suena descuidado.

La velocidad como principio

Todo aqui es cuestion de concision. Las canciones duran a menudo menos de un minuto, despachan su asunto y desaparecen de inmediato. La formacion, liderada por el cantante Keith Morris, transforma esa brevedad en metodo: sin introduccion inutil, sin desarrollo superfluo, solo lo esencial proyectado a toda velocidad.

La guitarra de Greg Hetson teje riffs nerviosos, la seccion ritmica va derecha, y el conjunto desprende una intensidad cruda. Esa economia extrema esta en el corazon de la estetica hardcore que el disco contribuye a definir, sentando un modelo que muchos retomaran.

Una rabia lucida

Bajo la velocidad, las letras dan en el blanco. Deny Everything, Red Tape, Wasted o Beverly Hills trazan el retrato de una juventud desencantada, se burlan del conformismo y la superficialidad, y expresan un malestar social sin tomarse jamas demasiado en serio.

El humor cortante atempera la rabia y da al disco un sabor particular. Los Circle Jerks no se limitan a gritar: observan, se mofan y resumen en pocas palabras situaciones que otros desarrollarian largamente, lo que da a los temas una eficacia temible.

Una referencia del hardcore

Group Sex se convirtio rapido en un clasico del genero, citado como uno de los modelos del hardcore por su velocidad, su concision y su tono. El paso de Keith Morris por Black Flag antes de la fundacion del grupo inscribe el disco en la genealogia directa de la escena californiana.

Por su duracion minuscula y su impacto maximo, el album ilustra a la perfeccion una filosofia: decir mucho en muy poco tiempo. Rechaza toda grasa, todo relleno, y ese rigor formal es parte de su encanto.

Decadas despues, conserva su fuerza de golpe y sigue siendo una puerta de entrada ideal al hardcore de la costa oeste, un disco que se escucha de un tiron y se relanza enseguida, pues su misma brevedad invita a la reescucha inmediata.