Segundo disco de los ingleses Bury Tomorrow, The Union of Crowns llegó en 2012 como la confirmación de una banda de Southampton decidida a imponerse en el metalcore melódico europeo. El título alude a la unión de las coronas de Inglaterra y Escocia a principios del siglo XVII, un hilo histórico que recorre la imaginería del álbum sin llegar a lastrarlo. Desde los primeros compases el grupo expone su método: riffs cortantes, breakdowns sólidos y, sobre todo, ese doble canto que se ha vuelto su firma.
Dos voces, un mismo blanco
Toda la dinámica descansa en el intercambio entre el grito de Dani Winter-Bates y los estribillos limpios de Jason Cameron. Uno muerde, el otro ilumina, y la alternancia da al disco una legibilidad inmediata. Es una fórmula probada, heredada de toda una generación de metalcore, pero Bury Tomorrow la ejecuta con una convicción y una pulcritud que perdonan la relativa falta de sorpresa. Los ganchos vocales enganchan rápido, a veces con demasiada cortesía.
Una producción musculosa
El sonido es masivo, moderno, tallado para grandes salas: guitarras espesas, batería nítida, un bajo presente sin invadir. Esa claridad sirve a las composiciones, aunque a veces lima la aspereza que habría hecho más peligrosos ciertos pasajes. Las estrofas aceleran, los puentes respiran, los breakdowns caen en el momento justo. Se percibe una banda que domina su gramática y busca la eficacia antes que la experimentación, a costa de quedarse dentro de un marco muy señalizado.
Los límites del confort
El principal reproche es cierta homogeneidad: varios temas siguen un arco comparable, estrofa agresiva y luego estribillo luminoso, y el álbum ganaría variando más sus rupturas. Nada resulta descalificador, porque la energía nunca decae de verdad, pero el oyente exigente espera un riesgo que solo llega a medias. Los mejores cortes demuestran, eso sí, que el grupo sabe tensar su escritura cuando se atreve.
Al final, The Union of Crowns es un disco robusto y sincero, un hito importante en el ascenso de Bury Tomorrow. No reinventa el metalcore melódico, pero defiende el estilo con verdadero aplomo y sienta las bases de una carrera que más adelante tomaría una dimensión más personal. Para quien ama los estribillos que unen y los riffs bien plantados, es una apuesta segura, honesta y generosa.








