Desde hace casi treinta años, el proyecto normando Blut aus Nord, liderado por el músico conocido solo con el nombre de Vindsval, explora los márgenes más inquietantes del black metal. Lejos de los códigos del género, su música procede por disonancia, por distorsión del tiempo y el espacio, como si las leyes habituales de la armonía hubieran sido abolidas. Disharmonium – Nahab, segunda entrega de una serie inspirada en el escritor H. P. Lovecraft, lleva esa estética del malestar a un punto rara vez alcanzado. La crítica (85 de media sobre seis reseñas) habla de una experiencia en el límite de la música.
Porque Nahab no es un disco que se escuche: es un disco que te envuelve, te desorienta, te sumerge en un estado segundo. Las guitarras tejen texturas reptilianas, los ritmos se escabullen, coros espectrales surgen de la nada. Se piensa en una banda sonora de pesadilla, en la traducción sonora de ese horror cósmico caro a Lovecraft: el espanto ante lo insondable.
La prensa subraya, con razón, la singularidad absoluta de esta propuesta. Blut aus Nord no tiene equivalente: ha creado un lenguaje propio, hermético, cuya gramática cada disco profundiza. No es una música de placer inmediato, sino de inmersión y vértigo.
El precio de esa radicalidad es una cierta aridez: Nahab solo se entrega al oyente dispuesto a aceptar sus reglas. Pero quien acepta el viaje sale duraderamente marcado.
Veredicto: 8.5. Una obra exigente y fascinante, que empuja las fronteras de lo que el black metal puede evocar. Gran arte del malestar.
