Hasta hace unos años, SLIFT era un secreto bien guardado de la escena psych francesa: un trío tolosano —los hermanos Jean y Rémi Fossat, flanqueados por Canek Flores a la batería— que convertía cada sótano en catedral cósmica. Luego Ummon explotó en 2020, impulsado por sesiones en directo vueltas virales y un boca a boca planetario, e Ilion confirmó en 2024 que Francia tenía su gran grupo de space rock, fichado por Sub Pop nada menos —el sello histórico de Nirvana, que no tiene por costumbre repartir contratos a turistas. Fantasia llega, pues, con una presión real: la del disco que debe demostrar que el ascenso no era un fuego de paja. Spoiler: el boletín de notas se parece a un casi pleno.
Un pleno o casi
Primero las cifras, porque ponen el escenario: 80/100 en Album of the Year, agregado sobre diez críticas, con un público que sigue en 75. En el detalle, es aún más elocuente. Distorted Sound saca el 10/10 íntegro —la nota que un cronista desenfunda dos veces al año, como mucho. Metal Hammer y Louder Than War plantan un 9. Y hay que bajar hasta Record Collector y su 6/10 para encontrar siquiera un asomo de reserva. Ni una nota negativa en todo el agregado: solo grados de entusiasmo, del cálido al extático. Para un trío francés, en cualquier escena, pocas veces se ha visto semejante copia entregada a la prensa internacional. El tipo de tablas de caza que da gusto colgar.
Pero lo más interesante no es la media, es lo que las crónicas dicen al unísono: la palabra clave de Fantasia es la disciplina. Tras el tentacular Ilion y sus cabalgadas-río, SLIFT ciñe su escritura en temas de cinco a siete minutos —una revolución copernicana para un grupo cuya seña de identidad era precisamente la desmesura. Todo al servicio de un concepto: un errante que busca refugio en una ciudad hostil, con la xenofobia, el colapso ecológico y la alienación como telón de fondo. PopMatters (8/10) lo formula con una bonita precisión: «un pequeño triunfo de disciplina artística», el álbum donde «las numerosas fuerzas de SLIFT han aceptado por fin estar en la misma habitación». Traducción: el trío ha aprendido a condensar sin castrar, a canalizar el trance sin apagarlo.
Ballou a los mandos, «The Village» en la cima
En cuanto al sonido, el nombre que lo cambia todo: Kurt Ballou. El guitarrista de Converge, mezclador de cabecera de la mitad de los discos pesados que cuentan, ofrece a SLIFT lo que Distorted Sound describe como «un sonido enorme y sin embargo totalmente orgánico» —exactamente el equilibrio que necesitaba una música que vive de la sensación física del volumen sin tener que sonar jamás a plástico. La misma revista designa «The Village» como cima del disco, «cinco minutos tan perfectos como se pueden vivir». Cuando un cronista escribe una frase así, o ha perdido la cabeza, o el tema es de verdad de ese calibre; el 10/10 que lo acompaña se inclina por la segunda opción. Estilísticamente, seguimos en ese cruce único entre space rock, psicodelia y energía casi hardcore que hace que se cite a SLIFT en la misma conversación que King Gizzard por la intensidad escénica y que Hawkwind por la trayectoria orbital, sabiendo a la vez que la comparación no hace justicia a nadie.
Toulouse reina sobre el cosmos
¿Qué divide, entonces? Casi nada, y eso es lo más llamativo del expediente. Se puede regatear sobre un público ligeramente menos transportado que la prensa —75 contra 80, la brecha es cosmética— o señalar que los fans de la primera hora, los que veneran las jams interminables de Ummon, tendrán que aceptar a un grupo que ahora talla en carne viva. Pero es precisamente ese ceñimiento lo que hace de Fantasia una puerta de entrada ideal: si los formatos-río te echaban para atrás, ya no hay excusa. Y si sigues al grupo desde los inicios, asistes a algo bastante raro —un trío que aprende la concisión en el momento exacto en que su carrera despega, en vez de inflar su viaje del ego. Veredicto: el grupo más excitante de la escena heavy francesa acaba de entregar su disco más controlado, validado por un casi plebiscito internacional, con una bandera tricolor plantada en el roster de Sub Pop como propina. Guardamos un margen para lo que venga, porque intuimos que el techo aún no se ha alcanzado, pero la constatación es nítida: 8/10, sin temblar. Toulouse reina sobre el cosmos, y el cosmos parece de acuerdo.