Black Mass, publicado en 2011, representa la culminación de la trayectoria metálica de This Is Hell. El grupo neoyorquino lleva hasta el final la lógica iniciada en sus discos anteriores, entregando su álbum más sombrío, más rápido y más extremo. El hardcore de los inicios ya no es más que un recuerdo lejano: llega un thrash metal feroz, teñido de negrura y nihilismo, que no hace concesiones. Es el disco de un grupo que decidió seguir sus convicciones musicales hasta el final, aun a riesgo de sorprender a quienes lo descubrieron con sus primeros petardazos hardcore.
La misa negra
El título anuncia la cosa: Black Mass cultiva una atmósfera sombría, casi oculta, donde la velocidad y la violencia se ponen al servicio de una estética deliberadamente extrema. Los riffs son de una agresividad thrash implacable, los tempos desenfrenados, y el conjunto desprende una negrura que contrasta con la energía más luminosa de los inicios. This Is Hell abraza aquí plenamente el metal más feroz, sin contención ni compromiso. Es una inmersión en las tinieblas, llevada con convicción total y un dominio técnico que no flaquea jamás.
Velocidad y furia
En lo musical, Black Mass es probablemente el disco más rápido y técnico del grupo. Los temas se encadenan a un ritmo desenfrenado, sostenidos por un trabajo de guitarra preciso e incisivo, y una sección rítmica implacable. This Is Hell demuestra aquí una soltura instrumental impresionante, capaz de sostener tempos extremos sin perder jamás claridad ni impacto. Ese derroche de energía y técnica hace del disco una experiencia intensa, exigente, que no da tregua al oyente de principio a fin.
La culminación de una muda
Black Mass concluye de manera lógica la evolución del grupo, asumiendo totalmente su identidad metal. Esa elección radical divide por fuerza: los puristas del hardcore podrán echar de menos el ímpetu de los orígenes, mientras que los amantes del thrash encontrarán un disco temible. Pero no se puede negar la coherencia del planteamiento, ni la sinceridad de un grupo que siguió su instinto hasta el final. Es la obra de una formación que se negó a congelarse, aun a costa de transformarse radicalmente para seguir fiel a su sed de intensidad.
Black Mass es un disco extremo y sin concesiones, la culminación de una mutación iniciada varios años antes. Más sombrío, más rápido y más metal que todo lo que This Is Hell había producido antes, atestigua un grupo que llevó su visión hasta el final, sin preocuparse por las expectativas. Para los amantes del thrash intenso y del hardcore metálico llevado a sus últimos límites, es una conclusión potente, la prueba de que un grupo puede reinventarse por completo sin traicionar jamás su exigencia ni su intensidad.





