El trío de Rochester King Buffalo se ha impuesto, en los últimos años, como una de las revelaciones de un stoner rock renovado, más psicodélico que pesado. Regenerator concluye una trilogía de álbumes escritos y grabados durante la pandemia, un ciclo marcado por el aislamiento, la incertidumbre y una forma de introspección cósmica.

La crítica (82 de media sobre seis reseñas) celebra un disco planeador y coherente, donde la banda lleva aún más lejos su arte de la textura y la repetición hipnótica. Tras la negrura de la entrega anterior, Regenerator deja filtrar una luz nueva, una nota de esperanza templada.

Musicalmente, todo reposa en el equilibrio entre los riffs krautrock, las capas atmosféricas y una voz dulce, casi susurrada. King Buffalo privilegia el ambiente sobre el impacto, la subida progresiva sobre la descarga frontal; es una música de viaje interior, hecha para perderse en sus bucles.

Esa estética de la contención tiene sus límites: Regenerator carece a veces de momentos culminantes, de temas que se impongan de entrada. El disco se saborea con el tiempo y la repetición, pero puede parecer, en la primera escucha, un poco monocromo y distante.

Veredicto: 8/10. Un disco hipnótico y dominado, que concluye con elegancia una trilogía ambiciosa y confirma la singularidad planeadora del trío estadounidense.