El djent —ese subgénero nacido de las guitarras afinadas graves y las rítmicas en dientes de sierra— sufrió durante mucho tiempo una reputación de frialdad matemática. TesseracT, formación inglesa surgida a finales de los 2000, se empeñó en desmentir el cliché: para ellos, la técnica nunca ha sido más que un medio al servicio de la emoción. War of Being, acogido por una crítica elogiosa (86 de media sobre siete reseñas), ofrece su demostración más lograda.
Todo, en este disco, concurre a la amplitud. Las rítmicas angulosas, sello del género, van envueltas en inmensas capas atmosféricas; la voz de Daniel Tompkins, a ratos acariciante y desgarrada, traza líneas melódicas de una claridad poco común. La prensa celebra ese equilibrio: un metal progresivo que piensa en volúmenes, texturas, respiraciones, y que se niega a sacrificar la canción a la proeza.
Concebido como la faceta musical de un proyecto más vasto —un universo narrativo que la banda despliega por otra parte—, War of Being asume una ambición conceptual sin perderse nunca en ella. Es un disco generoso, inmersivo, hecho tanto para la escucha con auriculares como para las grandes salas.
Veredicto: 8.5. TesseracT confirma su estatus de referencia de un djent hecho adulto: sensible, espacial, profundamente melódico.



