Vola, cuarteto danés aparecido a mediados de los 2010, sedujo rápidamente por su capacidad de fundir la pesadez del djent, las melodías pop y las texturas electrónicas en un todo asombrosamente fluido. Friend of a Phantom, su cuarto álbum, afina esa fórmula híbrida y confirma a la banda como una de las más entrañables de una nueva generación progresiva volcada en la accesibilidad.

La crítica (81 de media sobre seis reseñas) celebra el sentido melódico de la banda y la voz de Asger Mygind, aérea y melancólica, que suaviza la rugosidad de las guitarras. Se elogia la producción pulida, rica en detalles, que da al disco una profundidad sonora inmediatamente seductora.

Musicalmente, Friend of a Phantom avanza por contrastes: riffs sincopados y graves, capas sintéticas algodonosas, estribillos casi radiofónicos. Vola logra ese delicado ejercicio de equilibrio que consiste en hacer acogedor el metal progresivo sin renegar nunca de su complejidad rítmica.

El reverso de esa accesibilidad es cierta previsibilidad: de tanto cuidar el confort melódico, el disco evita las verdaderas zonas de sombra, y la audacia formal cede a veces el paso a la seducción inmediata. Se desearía, en algunos puntos, que la banda arriesgara más.

Veredicto: 8/10. Un disco elegante e inmediato, que confirma a Vola en su arte de hacer el progresivo tan luminoso como exigente.