Es difícil sobrestimar la influencia de Suffocation. Activa desde finales de los 80, la banda neoyorquina es una de las inventoras del death metal técnico y brutal, el de los riffs en cascada, los blast beats furiosos y los breakdowns que se propagaron por todo el género. Hymns from the Apocrypha, aclamado por la crítica (80 de media sobre seis reseñas), marca un regreso esperado, señalado en particular por la llegada de un nuevo cantante.

Lo que la prensa subraya es la notable estabilidad de un saber hacer. Suffocation no ha olvidado nada de la ciencia que forjó su reputación: esas arquitecturas rítmicas complejas, esos cambios de tempo abruptos, esa densidad armónica que exige una ejecución sin fallos. El disco despliega ese dominio con una evidencia tranquila.

Musicalmente, la producción, espesa y detallada, hace justicia al tecnicismo de la banda. Los riffs se apilan, se responden, chocan en una mecánica de precisión. El nuevo cantante, cuyos growls se inscriben en la tradición de sus predecesores, asegura la continuidad sin desnaturalizar la identidad.

Se podrá encontrar, no obstante, un aroma de ya escuchado en el disco: Suffocation ejecuta su programa con brío, pero sin verdadera sorpresa, y el álbum apenas iguala las cimas fundadoras de la discografía. Es un muy buen disco de veteranos, más que una nueva piedra angular.

Veredicto: 8/10. Un regreso sólido y respetuoso con su herencia, que recuerda por qué Suffocation sigue siendo una referencia. El oficio, a falta de la revolución.