Come Clean cristaliza el post-grunge mas pegadizo de comienzos de los dos mil. Puddle of Mudd asume abiertamente su herencia, entre la aspereza de las guitarras y melodias faciles de tararear, en torno a la voz nasal y reconocible de Wes Scantlin.

El album alterna rabia sorda y vulnerabilidad, con un instinto para el estribillo que a veces roza la formula pero sigue siendo temiblemente eficaz. La produccion, limpia y musculosa, destaca canciones pensadas para quedarse en la cabeza desde la primera escucha.

Se le puede reprochar cierta falta de aventura y un tono a veces hurano. Aun asi, el disco encarna a la perfeccion su epoca y sigue siendo, sin duda, la obra por la que se descubre al grupo, la que definio su identidad.