Tras Panopticon se halla un solo hombre, Austin Lunn, multiinstrumentista instalado en los grandes espacios estadounidenses, que ha hecho de su proyecto una de las cimas del black metal atmosférico al otro lado del Atlántico. Desde hace unos quince años entrelaza la furia nórdica y la música folk de los Apalaches, el banjo y los blast beats, el compromiso político y la contemplación de la naturaleza. The Rime of Memory prolonga ese planteamiento tiñéndolo de un invierno crepuscular.

La crítica (85 de media sobre ocho reseñas) subraya la amplitud y la coherencia de un disco concebido como un largo poema sobre el frío, la pérdida y el paso del tiempo. Se celebra una escritura paciente, una capacidad de hacer crecer la emoción por acumulación, y esa manera tan particular de dejar respirar vastas extensiones instrumentales.

Musicalmente, The Rime of Memory asume la lentitud y el estiramiento. Los temas, muy largos, se despliegan como paisajes nevados hasta el horizonte: capas de guitarras, coros lejanos, melodías melancólicas que afloran y luego se disuelven en la bruma. El black metal, aquí, no es un fin sino un medio: el de expresar una soledad casi cósmica ante la inmensidad helada.

Esa ambición tiene su reverso: la densidad y la duración del disco exigen una entrega total, y se podrá lamentar que la exuberancia diluya a veces los momentos más intensos. No es una música del instante, sino de la duración, que se merece a lo largo de escuchas repetidas.

Veredicto: 8.5/10. Una obra exigente y profundamente habitada, que confirma a Panopticon como una de las voces más singulares y sinceras del black metal contemporáneo.