Kreator es una institución. Desde mediados de los 80, la banda de Essen figura en primera fila de la escena thrash alemana, junto a Sodom y Destruction, con quienes formó antaño el famoso «Teutonic thrash». Cuarenta años después, liderada por el infatigable Mille Petrozza, la banda no ha perdido su furia, y Hate Über Alles, su decimoquinto álbum, aporta una prueba vehemente.
La crítica, favorable (78 de media sobre ocho reseñas), celebra a una formación que rechaza la comodidad de la edad. Los riffs cortantes, los tempos desenfrenados, la voz raspada de Petrozza y sus estribillos aglutinadores están presentes. Se elogia una escritura que, sin revolucionar el género, sabe alternar la brutalidad pura con esas melodías épicas convertidas, con los años, en la seña de la banda.
Musicalmente, Hate Über Alles mezcla la agresión frontal del thrash old-school con una dimensión más melódica, casi himnaria, heredada de los grandes discos de los 2000. La producción, moderna y potente, realza la precisión de una máquina bien rodada. Los textos, comprometidos, denuncian el odio y las derivas de la época con la convicción que se espera de la banda.
El disco adolece, sin embargo, de cierta desigualdad: junto a temas temibles, algunos títulos cuestan dejar huella duradera, y la fórmula empieza a oler a ya escuchado. Kreator sobresale en la ejecución pero sorprende poco, y el oyente en busca de renovación se quedará con hambre. La constancia tiene aquí su reverso.
Veredicto: 7.5/10. Un disco sólido y rabioso, que confirma a Kreator en la cima del thrash europeo sin por ello reinventarlo. Buena factura, sin gran brillo.



