Formados en Santa Cruz, Drain trajeron a la escena hardcore un bienvenido soplo de aire fresco con California Cursed, su álbum debut aparecido en 2020. Allí donde tantas bandas del género cultivan una negrura reivindicada, Drain asumen en cambio una energía solar, casi festiva, heredada tanto del hardcore como del thrash de la costa oeste. El disco avanza a toda velocidad, empujado por una alegría de tocar contagiosa que contrasta con la modorra ambiente y da ganas de moverse de inmediato.
Hardcore bajo el sol
Lo que distingue a Drain es esa mezcla explosiva de potencia y buen humor. Los riffs toman del crossover thrash su nervio y su groove, mientras que los breakdowns conservan todo el peso esperado de un disco hardcore. El resultado es una sucesión de temas cortos y contundentes, tallados para el stage diving y el movimiento colectivo. Se percibe una filiación con los pioneros californianos de los años ochenta, pero reinterpretada con un ímpetu del todo contemporáneo que nada tiene de simple cita nostálgica. La banda toca con una aparente soltura que oculta una verdadera precisión de ejecución, y esa comodidad se trasluce en cada transición. Se percibe a un grupo de amigos que disfruta manifiestamente de tocar junto, y ese disfrute se transmite de inmediato al oyente.
Una energía que desborda
La gran baza del álbum reside en su sentido del ritmo. Nada se demora, todo va a lo esencial, y sin embargo la variedad está ahí: aceleraciones thrash, partes más pesadas, pasajes casi punk, todo encadenado con una fluidez notable. La voz, clara y rabiosa a la vez, sostiene letras que hablan de amistad, de escena y de resiliencia sin caer nunca en el primer grado. Esa generosidad contagia al oyente y convierte cada escucha en un momento de desahogo gozoso, donde la rabia se transforma en celebración colectiva.
Más que un simple homenaje
Se le podría reprochar a Drain que beba abundantemente de un patrimonio bien identificado, y es cierto que la banda no oculta sus referencias. Pero la sinceridad y el talento con que las hace suyas marcan la diferencia. California Cursed nunca suena a ejercicio escolar: respira una pasión auténtica por esta música y por la comunidad que la sostiene. Es esa convicción la que transforma un conjunto de influencias reconocibles en una propuesta personal e inmediatamente reconocible.
Al final, California Cursed se impone como uno de los álbumes debut más entusiasmantes de su generación. No busca revolucionar el hardcore sino celebrar su vitalidad, y lo consigue con una soltura desconcertante. Quien asocie el género solo con la brutalidad descubrirá aquí una faceta luminosa y juguetona, sin que la intensidad se resienta jamás. Drain firman un disco a imagen del nombre de su ciudad, soleado pero cargado, y confirman que en adelante habrá que contar con ellos.





