83/100 sobre siete críticas. Deadguy es un nombre de culto: su Fixation on a Coworker (1995) sentó las bases del metalcore más enrabietado. Tres décadas después, Near-Death Travel Services demuestra que la rabia sigue intacta.

La prensa celebra un regreso que no traiciona nada: abrasivo, urgente, sin una pizca de nostalgia complaciente. Nota: 8.