Primeras críticas —el álbum sale el 4 de septiembre. El hype Chat Pile no baja, y a decir verdad, nadie quiere que baje. Las críticas anticipadas de Who Loves The Sun, tercer álbum de los tipos de Oklahoma City, son entusiastas, y Exclaim! firma de entrada la fórmula del regreso: «la furia no solo ha sobrevivido; ha metastatizado». Cuando la prensa se pone a hablar de un disco de noise rock como de una patología que avanza, suele ser buena señal.

El grupo más perturbador de América

Repaso de los hechos para quienes hayan pasado los últimos años en un búnker. Chat Pile surge de Oklahoma City a finales de la década de 2010, cuatro tipos escondidos tras seudónimos de sitcom de pesadilla —Raygun Busch a la voz, Luther Manhole a la guitarra, Stin al bajo, Captain Ron a los tambores— y dos EPs que hacen girar las cabezas. Luego llega God’s Country (2022), en The Flenser, y ahí ya nada es igual: el disco se convierte en un fenómeno, adoptado mucho más allá del círculo noise rock, sostenido por esa capacidad única de transformar el malestar americano —precariedad, violencia, vacío de los aparcamientos de centros comerciales— en canciones que se te pegan a la piel durante semanas. Cool World (2024) confirma que el terremoto no fue un accidente, e instala al grupo en una posición rara: la de un grupo de culto convertido en imprescindible sin pulir nada de su fealdad fundacional.

Porque eso es Chat Pile: el heredero declarado del noise rock más abrasivo, pasado por el filtro de una sensibilidad extrañamente pop en sus estructuras y profundamente cinematográfica en su escritura. Busch no canta, habita a sus personajes —habla, grita, suplica, como un actor que hubiera olvidado que la cámara está grabando. Nadie más hace eso.

Una amplitud nueva

¿Qué dicen las primeras críticas de Who Loves The Sun? Primero, que el espectro se ensancha. Treble celebra una amplitud nueva, que va del acústico «October All the Time» a la trituradora «PEN I S MALL» —o sea, sobre el papel, el contraste más violento de su discografía. Después, que el discurso se endurece todavía más: el comentario social, ya central en ellos, se vuelve más frontal que nunca —sinhogarismo, violencia de Estado, capitalismo. Chat Pile nunca ha hecho alusiones veladas, pero todo indica que han decidido dejar definitivamente de andarse por las ramas.

El consenso anticipado cabe en una frase: un sonido refinado que no pierde nada de la intensidad incómoda que hizo God’s Country. Exclaim! describe unas guitarras de Luther Manhole que «trituran y convulsionan con más seguridad que nunca» —y esa idea de seguridad es quizá la clave del disco. El Chat Pile de los inicios avanzaba como un accidente industrial; este parece saber exactamente adónde va, lo que, vista la destinación, resulta aún más inquietante. Refinar el sonido sin sanear el malestar: esa es la ecuación imposible con la que los mejores grupos noise se rompen los dientes, y todo indica que ellos la han resuelto.

Prudencia de rigor, entusiasmo pese a todo

Única voz tibia por ahora: Uncut (7/10). Es poco, pero es un recordatorio útil: el agregado es todavía embrionario, y la historia reciente ha demostrado que los álbumes ensalzados de antemano pueden bajar un peldaño una vez asentado el polvo. De ahí nuestro 7.5 de espera, puesto con conciencia: actualizaremos la nota tras el lanzamiento, cuando el agregado se haya llenado y el disco haya afrontado su verdadera prueba —las escuchas repetidas, lejos de la excitación de las primeras impresiones.

¿A quién se dirigirá Who Loves The Sun? A todos los que ya han rendido las armas ante God’s Country y Cool World, evidentemente. Pero la apertura del espectro —lo acústico por un lado, la trituración por otro— sugiere un disco que podría hablar más allá del nicho: a los aficionados al sludge, a los fans del rock indie a los que les gusta pasar miedo, a quienes piensan que la música pesada debe decir algo del mundo que la produce. Las almas sensibles, por su parte, se mantendrán a distancia, como de costumbre —y como de costumbre, se equivocarán.

Veredicto provisional: 7.5, con la casi certeza de que esa cifra es un suelo más que un techo. Todo indica que el grupo más perturbador de América acaba de subir otro peldaño, ensanchando su paleta sin ceder nada en la furia. La metástasis avanza, dice Exclaim!. Confirmamos el diagnóstico, y esperamos al 4 de septiembre para firmar el informe definitivo.