Tercer álbum de los jóvenes ingleses de Architects, Hollow Crown apareció en 2009 y funciona como una verdadera acta de nacimiento para la banda de Brighton. Es también el primer disco con Sam Carter a la voz, cuya llegada aporta una nueva dimensión. Aún lejos de la madurez melódica de sus obras futuras, la formación despliega aquí un metalcore nervioso, técnico y furioso, marcado por la influencia del mathcore y de una escena británica entonces en plena efervescencia.
La energía de la juventud
Lo que salta a los oídos es el ímpetu. Los temas encadenan riffs angulosos, breakdowns devastadores y cambios de ritmo abruptos con una insolencia gozosa. Se percibe una banda hambrienta, con ganas de pelea, que toca cada nota como si tuviera que convencer al mundo entero. Esa urgencia en bruto compensa con creces las pocas torpezas propias del disco de una banda todavía en formación.
La técnica al servicio del impacto
Las guitarras dibujan patrones complejos, a menudo disonantes, pero siempre orientados al impacto. La voz de Sam Carter, aún esencialmente de grito, impresiona por su potencia y su rabia. Algunos claros melódicos ya anuncian la dirección que tomará el grupo, pero el conjunto sigue siendo ante todo cuestión de tensión y violencia controlada, algo que seducirá de forma duradera al público del metalcore.
Los inicios de una gran carrera
Con la distancia, Hollow Crown se lee como el cimiento sobre el que Architects edificará su leyenda. Algunas ideas están aún en estado de boceto, la producción carece a veces de relieve, pero la identidad está ahí, reconocible, prometedora. Es el sonido de una banda que se busca y que, al hacerlo, encuentra ya destellos brillantes. El disco marcó, además, a toda una generación de fans, seducidos por esa alianza de técnica y agresividad frontal. Muchos temas se convirtieron en imprescindibles de los conciertos, prueba de su eficacia intacta.
Hollow Crown quizá no sea el disco más logrado de Architects, pero constituye una piedra angular, llena de rabia y de promesas. Al reescucharlo hoy, conserva una frescura y una intensidad que recuerdan por qué esta banda se convirtió en uno de los pilares del metalcore británico. Un hito esencial para comprender su ascenso.







