89/100 sobre once críticas: difícil superarlo en 2026. Spiritbox confirma lo prometido en Eternal Blue y se impone como la banda que define el metalcore de esta década. Riffs djent quirúrgicos, estribillos estratosféricos y, sobre todo, la voz camaleónica de Courtney LaPlante, capaz de pasar del susurro al grito gutural sin costuras.

La prensa es casi unánime en lo esencial: escrito, producido y ejecutado a un nivel que pocos contemporáneos alcanzan. El disco que convierte una gran esperanza en valor seguro. Nota: 9.