Con War Is Hell, en 2004, The Warriors irrumpen desde California con un primer álbum tan caótico como estimulante. El grupo de Fresno impone un hardcore metálico frenético, alimentado de thrash y de una energía casi inmanejable, que parece constantemente al borde de la implosión. Este disco de entrada no busca ni la finura ni la contención: apila riffs retorcidos, cambios de ritmo brutales y breaks devastadores en un torbellino permanente. Se percibe el ímpetu de un grupo joven, ávido, que toca como si cada tema fuera el último, con una intensidad que no decae nunca de verdad.
El caos organizado
Lo que impacta de entrada es esa impresión de desorden dominado. Los temas salen en todas direcciones, encadenando partes a una velocidad vertiginosa, pero nada se deja al azar: tras la aparente anarquía se esconde una verdadera lógica, la de un grupo al que le gusta zarandear al oyente sin perderlo jamás. Las guitarras escupen riffs angulosos, la batería martillea sin tregua, y la voz grita su rabia por encima de ese magma. Es un hardcore nervioso, imprevisible, que rechaza la línea recta para sorprender mejor en cada curva.
La energía de la juventud
War Is Hell respira la urgencia de los inicios, esas ganas de darlo todo sin cálculo. The Warriors no se andan con sutilezas de producción ni arreglos sofisticados: embisten, sostenidos por una convicción juvenil y una sed de pelea contagiosa. Esa brutalidad sincera, un poco bruta, hace todo el encanto del disco. Se perdonan de buen grado algunas torpezas de tan desbordante de vida y autenticidad que resulta el conjunto, con esa generosidad típica de los grupos que aún no tienen nada que perder.
Una base sólida
Con la perspectiva del tiempo, este primer álbum sienta las bases de lo que el grupo desarrollará después: el gusto por el caos, la agresividad metálica, el rechazo de los formatos convencionales. Aún imperfecto, War Is Hell ya contiene todo el ADN de los Warriors, con la frescura y la impetuosidad de los comienzos. Es el disco de un grupo que aún busca sus marcas pero que ya afirma una personalidad fuerte, imposible de confundir con nadie. Un punto de partida bruto pero prometedor, lleno de furia y de promesas.
War Is Hell es un primer álbum explosivo y sincero, que anuncia la llegada de un grupo distinto en el hardcore metálico de mediados de los 2000. Caótico, rápido y desbordante de energía, no hace jamás trampas con su intensidad. Para quien ama el hardcore que zarandea y rechaza la facilidad, es un descubrimiento reconstituyente, la primera carga de un grupo que no cesará, después, de perfeccionar su arte del desorden organizado sin renegar jamás de esa furia inicial.





