Seis años después de Villains, Queens of the Stone Age regresa con la altivez y el veneno que siempre lo han caracterizado. Desde finales de los 90, la formación californiana liderada por Josh Homme encarna un rock alternativo de raza, heredero del stoner del desierto pero abierto a mil influencias, del krautrock al pop retorcido. In Times New Roman…, octavo álbum, llega tras un periodo personal duro para su líder, y se nota.

La crítica, favorable (80 de media sobre doce reseñas), celebra un disco más áspero, más rugoso que sus predecesores. Se acabó el glam pulido de Villains: Homme reconecta aquí con las guitarras mordientes, los grooves lancinantes y un humor negro que a veces raya en el ajuste de cuentas. Se elogia una escritura afilada, un sentido del riff intacto, una amargura que da al disco su médula.

Musicalmente, el álbum cultiva ese balanceo tan típico de la banda entre pesadez y sensualidad, entre agresión y refinamiento. Las rítmicas hipnóticas, las melodías venenosas, la voz displicente y sarcástica de Homme componen un cuadro reconocible entre mil. La producción, seca y orgánica, restituye la tensión de una banda que toca apretada.

El disco no alcanza, sin embargo, del todo las cumbres de Songs for the Deaf o …Like Clockwork. Algunos temas, más anecdóticos, cuestan imponerse, y el conjunto carece a veces de esos estribillos fulgurantes que antaño daban en el blanco. Es un muy buen Queens, pero no uno esencial.

Veredicto: 8/10. Un disco rugoso y mordiente, que confirma la inagotable vitalidad creativa de Josh Homme. Menos inmediato que sus clásicos, pero rico para quien se toma el tiempo.