La banda estadounidense Erra se impuso, a lo largo de los 2010, como una referencia del metalcore progresivo teñido de djent. Originaria de Birmingham, en Alabama, la formación construyó su reputación sobre una tecnicidad irreprochable y un agudo sentido de la melodía, heredados de la escena que encarnaron bandas como Periphery. Cure viene a prolongar esa búsqueda de un metalcore a la vez potente y refinado.

La crítica celebra el disco (79 de media sobre seis reseñas), subrayando la precisión de una escritura de orfebre. En Erra, cada riff está cincelado, cada transición pensada, cada melodía cuidadosamente colocada. La banda maneja con brío el contraste entre las rítmicas sincopadas del djent y la amplitud de los estribillos, sostenidos por la voz limpia de Jesse Cash y el growl de JT Cavey.

Musicalmente, Cure impresiona por su dominio y su coherencia. La producción, límpida y espaciosa, realza el entrelazado de las guitarras, mientras las composiciones disponen respiraciones atmosféricas que airean el conjunto. Es un disco de buena factura técnica, ejecutado con un profesionalismo sin fisuras.

Ese dominio tiene, sin embargo, su reverso: a fuerza de perfección, el álbum a veces carece de asperezas, de ese grano de lo imprevisto que distingue el gran disco del excelente ejercicio de estilo. Erra domina tan bien su fórmula que olvida sacudirla, y el oyente admira más que se emociona. El oficio, aquí, prevalece un poco sobre la emoción.

Veredicto: 8/10. Un disco técnicamente irreprochable y bellamente melódico, que confirma a Erra entre los maestros del género. Un logro de artesano, en busca de un plus de alma.