Desde sus inicios en el cambio de los 2010, los canadienses de Counterparts se han impuesto como uno de los abanderados de un metalcore melódico y catártico, heredero de la tradición melancólica del género. Álbum tras álbum, la formación de Hamilton afina una escritura donde la violencia sonora sirve de vía de escape a una angustia íntima. A Eulogy for Those Still Here prolonga y concentra ese enfoque con una intensidad renovada.
La crítica celebra el disco (82 de media sobre ocho reseñas), subrayando una madurez emocional y una coherencia recuperadas. Counterparts no inventa nada nuevo, pero ejecuta su propósito con una convicción y una justeza que imponen respeto. El propio título —una elegía para los que aún están aquí— lo dice todo del tema: el duelo, la pérdida, la supervivencia.
Musicalmente, la banda domina el arte del equilibrio entre la deflagración y la melodía. Los breakdowns devastadores conviven con vuelos de guitarras luminosas, casi post-hardcore, mientras la voz de Brendan Murphy, desgarrada, porta textos de una sinceridad desarmante. La producción, densa y orgánica, realza esa tensión permanente entre la sombra y la claridad.
El reproche, siempre el mismo, reside en una forma de previsibilidad. Counterparts trabaja en un marco estrecho, del que conoce cada rincón, y el oyente asiduo apenas se sorprenderá. El disco afina más que reinventa, y a veces desearíamos que la banda se aventurase fuera de los senderos marcados del género.
Veredicto: 8/10. Un disco intenso y sincero, que confirma a Counterparts entre los valores seguros de un metalcore emocional. Sin revolución, pero de buena factura.



