El debut de Taake, Nattestid ser porten vid (1999), es la obra casi en solitario de Hoest, el hombre orquesta del black metal noruego. Lejos del estallido mediatico de principios de los noventa, el disco llega en un momento en que el genero, algo agotado por sus propios excesos, busca reinventarse. Hoest responde con un regreso a lo esencial: el riff, el frio, la atmosfera. Ningun artificio aqui, solo una vision de una claridad feroz, sostenida por un joven musico que parece no rendir cuentas a nadie salvo a la exigencia que se impone.
Una vision de autor
Concebido como la primera parte de una trilogia, el album se estructura en siete secciones simplemente numeradas, de Del I a Del VII. Ese enfoque le da la coherencia de una suite, casi sinfonica en su progresion, con cada movimiento prolongando al anterior como los capitulos de un mismo relato nocturno. Hoest compone, canta y toca la mayoria de los instrumentos, imponiendo una firma personal reconocible al instante.
La voz, desgarrada y rabiosa, se posa sobre riffs melodicos que evocan tanto la tradicion noruega como el viejo heavy metal, filtrados por un prisma gelido. Ese control total del proyecto por un solo hombre otorga al conjunto una intimidad rara, como si uno penetrara directamente en el imaginario de su creador.
El riff como columna vertebral
Lo que distingue a Taake de las incontables formaciones de la epoca es el arte del riff. En lugar de apostar solo por la velocidad, Hoest privilegia lineas de guitarra memorables, a menudo tenidas de una melancolia nordica profunda. Los tempos varian constantemente, alternando blasts furiosos con pasajes casi hipnoticos, lo que evita la monotonia que acecha con demasiada frecuencia al genero.
La produccion, cruda pero legible, deja respirar las composiciones y subraya su caracter organico. Se percibe una mano de artesano detras de cada transicion, un cuidado del ensamblaje que eleva el disco por encima de la simple demostracion de rabia.
Un clasico tardio de la segunda oleada
Llegado despues de los fundadores, Nattestid ser porten vid demuestra que aun habia sitio para una voz singular en el black metal noruego. Sin renegar del legado de Darkthrone o Emperor, Hoest afirma una identidad que convertiria a Taake en uno de los nombres mas respetados del genero al cambio de milenio, una referencia para quien busca a la vez autenticidad y sentido de la composicion.
Este debut sigue siendo un modelo de equilibrio entre agresion y melodia, entre aspereza y sofisticacion. Un disco exigente pero gratificante, que recompensa la escucha atenta y que escucha tras escucha no deja de revelar nuevos detalles. Inaugura una trilogia que Hoest completaria con otros dos albumes, pero quiza sea aqui, en este primer impulso, donde su vision alcanza su mayor pureza. Lejos de los cliches del genero, demuestra que un hombre solo, con un sentido agudo del riff, puede insuflar sangre nueva a una escena que se creia estancada. Un primer acto ya magistral. Nota: 8.








