78/100 sobre seis críticas. Epica sigue siendo un valor seguro del metal sinfónico: orquestaciones grandiosas, coros, growls y la voz cristalina de Simone Simons. Aspiral no se desvía de la fórmula y la sirve con oficio impecable. La prensa celebra el dominio, aunque nota la falta de sorpresa; pero para un género tan codificado, la constancia ya es una virtud. Nota: 7.5.