Con Underneath, publicado en 2020, los estadounidenses Code Orange superan un umbral mayor. La banda de Pittsburgh, surgida de la escena hardcore, despliega una visión ambiciosa e inquietante, mezclando metallic hardcore, texturas industriales y glitches digitales. Es un disco concebido como una inmersión en el caos de la era conectada, saturado de ruidos, interferencias y rupturas brutales, donde cada tema parece amenazar con dislocarse antes de recomponerse con más violencia.

El caos organizado

La gran fuerza del álbum reside en esa capacidad de integrar lo electrónico sin diluir jamás la violencia. Las guitarras masivas conviven con capas gélidas, cortes abruptos y efectos que evocan un software que falla. Esa estética de la avería, lejos de ser un adorno, sirve al propósito: un mundo digital que se resquebraja por dentro. Las voces, repartidas entre Jami Morgan y Reba Meyers, añaden una tensión suplementaria, entre agresión y melancolía.

Una producción inmersiva

Underneath impresiona por su trabajo de producción, denso y detallado, que recompensa la escucha con cascos. Las capas sonoras se superponen, se responden, se contradicen, creando un vértigo permanente. La banda se atreve con respiros más melódicos, casi pop en su gancho, antes de zambullirse de nuevo en la furia. Esa dialéctica entre belleza y brutalidad da al disco una profundidad poco común, mucho más allá del simple ejercicio de estilo hardcore.

Una exigencia asumida

Esa apuesta radical puede desconcertar. El álbum exige atención y cierta tolerancia a la incomodidad, tan rotundamente rechaza la facilidad y las referencias tranquilizadoras. Algunos pasajes, deliberadamente abrasivos, podrán ahuyentar al oyente apresurado, y la densidad del conjunto no se entrega en la primera escucha. Pero esa exigencia es precisamente lo que da valor al disco: una obra que se merece y se revela a lo largo de las escuchas.

Al final, Underneath es un disco memorable, sin duda el más logrado de Code Orange hasta la fecha. Empuja el metallic hardcore hacia un territorio inédito, donde la agresión se encuentra con la experimentación más audaz. Apasionante, inquietante y profundamente original, confirma a la banda como una de las formaciones más importantes de su generación, capaz de repensar el género sin renegar jamás de su rabia original.