Publicado en 2003, It’s Gonna Be… captura toda la potencia de Surge Of Fury. El grupo de la región parisina despliega aquí un hardcore pesado y frontal, con acentos beatdown, pensado para el sudor de las salas y los movimientos de masa. Este disco no se molesta con ninguna sutileza superflua: apunta al impacto físico, y lo alcanza con una constancia que no da tregua al oyente. Es un hardcore de terreno, cortado para el concierto, que asume plenamente su brutalidad como una razón de ser.

Hardcore parisino masivo

Surge Of Fury se inscribe en la línea del hardcore más musculoso, el que prioriza el impacto y la pesadez ante todo. Los riffs están hechos de hormigón, la actitud es frontal, y la energía apunta a un único objetivo: mover los cuerpos. Es una música de terreno, sin coquetería ni ambición conceptual, que encuentra su razón de ser en la confrontación directa con el público más que en la escucha con auriculares. Esa simplicidad asumida, lejos de ser un defecto, es la clave de su eficacia temible y de su honestidad.

La ley del breakdown

El ADN beatdown del grupo se oye en cada corte. Los tempos frenan de golpe para dejar paso a pasajes aplastantes, concebidos para desatar los círculos y los movimientos más físicos. Surge Of Fury domina ese arte de la tensión y la liberación, esa subida seguida del aplastamiento, que es el nervio de este hardcore de combate. Nada se deja al azar: todo converge en el momento en que la sala explota, cuando la presión acumulada se libera en un desbordamiento colectivo de energía.

Para la sala ante todo

Se nota que este disco se concibió como una herramienta de escenario tanto como un álbum para escuchar. Su fuerza está en la inmediatez, en esa capacidad de funcionar a la primera escucha sin exigir esfuerzo de análisis. Es un hardcore honesto en cuanto a sus intenciones: no aspira a otra cosa que a la intensidad pura, y lo asume plenamente, sin complejos. Esa ausencia de pretensión, esa franqueza brutal, hace todo el encanto de un disco que sabe exactamente lo que es y nunca busca parecer otra cosa.

It’s Gonna Be… es un disco representativo de cierta idea del hardcore francés de comienzos de los 2000: bruto, físico, orientado al concierto y a la comunidad. Surge Of Fury no reinventa nada, pero entrega una demostración sólida de lo que el beatdown tiene de más eficaz. Para los amantes de la pesadez y la frontalidad, es un valor seguro, un disco que nunca buscó ser otra cosa que lo que es: una máquina de mover salas.