Proyecto transatlántico que reúne a músicos escoceses y estadounidenses, Frontierer se ha impuesto como una de las formaciones más extremas y desconcertantes del mathcore contemporáneo. En la estela de The Dillinger Escape Plan, la banda lleva al extremo el arte de la disonancia, el contratiempo y la saturación, hasta hacer su música casi físicamente agotadora. Oxidized no falta a esa regla: es una experiencia del asalto permanente.
La crítica (82 de media sobre seis reseñas) celebra una obra de una intensidad poco común, tan difícil de acceso como exaltante para quien acepta perderse en ella. La prensa alaba la densidad de un disco donde cada segundo parece saturado de información, donde las guitarras escupen texturas metálicas y chirriantes que evocan la herrumbre del título.
Musicalmente, Oxidized es un muro: rítmicas dislocadas, gritos desgarrados, riffs abrasivos que se escurren bajo los pies del oyente. La banda no busca el confort sino el vértigo, la inmersión en un caos aparente que en realidad obedece a una lógica implacable. Es un mathcore de ingeniero, calculado hasta la asfixia.
El precio de esa radicalidad es evidente: Oxidized agota tanto como fascina, y su densidad extrema hace su escucha prolongada agotadora, casi monolítica. A falta de verdaderos respiros, el disco corre el riesgo de cansar al oyente no fogueado, sumergido por un diluvio sin tregua.
Veredicto: 8/10. Un disco intransigente y sofocante, reservado a los amantes de lo extremo, pero cuyo dominio del caos impone admiración.



