Dark Tranquillity forma parte de la santísima trinidad de Gotemburgo, ese trío de bandas suecas —con In Flames y At the Gates— que inventó a principios de los 90 el death metal melódico. Tres décadas después, la banda liderada por el incombustible cantante Mikael Stanne sigue en pie, pese a las numerosas bajas que han puesto a prueba su formación. Endtime Signals, decimotercer álbum, marca la llegada de nuevos músicos y cierto repunte de energía.
La crítica, favorable (78 de media sobre seis reseñas), celebra la vitalidad de una banda que se habría podido creer debilitada. Las melodías de guitarra afiladas, las capas de teclados melancólicos, la alternancia entre growls rabiosos y canto limpio —esa voz cálida y reconocible entre todas— responden fielmente. Se elogia una escritura siempre cuidada, un sentido intacto de la melodía.
Musicalmente, Endtime Signals no se desvía de la firma de la banda: ese maridaje entre la agresividad del death metal y un lirismo casi pop, esa manera de hacer llorar las guitarras mientras golpea. La producción, moderna y nítida, realza la riqueza de los arreglos y el lugar creciente de los teclados en el edificio.
Se podrá lamentar, no obstante, una forma de desgaste del procedimiento. Dark Tranquillity domina a la perfección su gramática, pero esta ya apenas evoluciona, y al disco le cuesta imponer temas que marquen la memoria de forma duradera. Es un álbum de alta factura, pero sin el éxito aglutinador que lo habría aupado por encima de la sólida media.
Veredicto: 7.5/10. Un disco digno y coherente, que prueba la resiliencia de una banda mayor. Tranquilizador más que arrollador, pero siempre cincelado con gusto.



