Show Me the Body nunca ha tocado el hardcore como los demás. La banda neoyorquina, fundada en torno al cantante y banjista Julian Cashwan Pratt, ha construido una identidad sonora singular, donde el banjo electrificado se mezcla con el noise rock, el hip-hop y la energía bruta del hardcore urbano. Trouble the Water prolonga esa vía anclándola más que nunca en una práctica colectiva, la del colectivo Corpus que gravita en torno a la banda.
La crítica (80 de media sobre siete reseñas) celebró la coherencia de un proyecto que rebasa la simple música para convertirse en un asunto de comunidad y resistencia. Show Me the Body encarna un hardcore de la ciudad, áspero y sin afeites, que habla de precariedad, solidaridad y cólera social con una autenticidad poco común.
Musicalmente, el disco cultiva la mugre y la tensión. Las texturas son abrasivas, casi industriales, la producción deliberadamente sucia, el banjo usado como un arma de disonancia más que de folclore. Es una música incómoda, que rechaza la seducción y apuesta por la inmersión en un clima opresivo.
Esa radicalidad formal tiene un coste: Trouble the Water es un disco exigente, a veces monolítico, cuya aridez podrá repeler. Se le puede reprochar cierta falta de variedad, una tensión continua que acaba cansando al oído poco acostumbrado. Pero su sinceridad no ofrece duda.
Veredicto: 8/10. Un disco áspero y sincero, sostenido por una visión comunitaria del hardcore. No el más seductor, pero uno de los más íntegros.



