Desde sus inicios, los estadounidenses de Baroness han construido una obra colocada bajo el signo del color —sus álbumes llevan nombres de tonalidades, y su música no ha dejado de evolucionar de un sludge áspero hacia un metal progresivo melódico y luminoso. Stone, primer disco que rompe con la nomenclatura cromática, prosigue ese movimiento hacia la accesibilidad y el gran estribillo.

La crítica, numerosa (80 de media sobre nueve reseñas), celebra un disco sólido pero divide más que en el pasado. Muchos ven en él la confirmación de un saber hacer melódico; otros lamentan que la banda haya guardado parte de su rabia en favor de una escritura más pulida, más rock.

Musicalmente, Stone apuesta por las armonías vocales, los arreglos cuidados y una producción inmaculada firmada por la propia banda. John Baizley conduce el conjunto con su voz cálida y sus melodías inspiradas, entre potencia contenida y destellos más intimistas.

El reverso de esa claridad es cierta pérdida de aspereza: el Baroness de los inicios, más abrasivo e imprevisible, falta a veces a la cita. El disco seduce sin sacudir siempre, y su búsqueda de eficacia puede rozar lo consensual.

Veredicto: 8/10. Un disco melódico y dominado, que confirma el giro accesible de la banda, a riesgo de mellar parte de su mordiente.