Undeath forma parte de esa nueva oleada de bandas estadounidenses que, desde el cambio de la década de 2020, ponen de nuevo al día el death metal old school. El quinteto de Rochester no pretende revolucionar el género: celebra sus códigos fundadores con un fervor y una eficacia que se ganan la adhesión. It’s Time… to Rise from the Grave, aclamado por la crítica (82 de media sobre nueve reseñas), ofrece una demostración regocijante.

Todo, aquí, respira amor por el death metal de los orígenes: los riffs carnosos heredados de Cannibal Corpse y Dismember, los growls cavernosos, la imaginería gore y pútrida asumida con un sentido de la segunda lectura. Undeath no se toma en serio, y es precisamente esa ausencia de pretensión la que hace el disco tan contagioso.

Musicalmente, la banda brilla por su sentido del riff imparable y de la estructura eficaz. Los temas, cortos y directos, van a lo esencial: la energía, el groove, el placer inmediato del headbang. La producción, espesa y potente, da a las guitarras una masa regocijante. Es death metal hecho para el escenario, para el pit, para la fiesta macabra.

Se habrá entendido que la originalidad no es el fuerte del disco: Undeath recicla un patrimonio sin añadirle gran cosa nueva, y los puristas en busca de innovación se quedarán con las ganas. Pero la ejecución es tan alegre que se perdona fácilmente esa falta de audacia.

Veredicto: 8/10. Un disco de death metal puro, sin pretensiones y terriblemente eficaz. La prueba de que el relevo del género goza de una salud excelente.