A Zulu le bastaron veinte minutos para imponerse como una de las propuestas más estimulantes del hardcore estadounidense. A New Tomorrow, primer álbum de la banda de Los Ángeles liderada por Anaiah Lei, tomó a la crítica por sorpresa —88 de media sobre ocho reseñas— y con razón: rara vez un disco ha conjugado con tanta naturalidad la furia del powerviolence y el orgullo de una historia.
Porque Zulu no hace solo un disco de hardcore: hace un disco sobre la experiencia afroamericana, sobre la memoria, la ira y la esperanza. Entre las deflagraciones —de una brutalidad y una brevedad típicas del género— se cuelan interludios soul, funk, gospel, fragmentos de voz, respiraciones que dan al conjunto la forma de un collage habitado. La prensa celebra por unanimidad esa audacia: la violencia se hace lenguaje, y el lenguaje, afirmación.
Lo que hace a A New Tomorrow tan marcante es precisamente ese rechazo de la pureza genérica. Zulu convoca la herencia del hardcore sin encerrarse en ella, le inyecta la riqueza de toda una cultura y transforma un género a menudo percibido como monolítico en un espacio de expresión conmovedor.
Veredicto: 8.5. Un debut que supera con creces su duración modesta: denso, orgulloso, necesario. Zulu metió, en veinte minutos, una historia dentro del hardcore.



