Suele decirse que el death metal es un género congelado, prisionero de sus códigos. Horrendous, cuarteto de Filadelfia, lleva diez años desmintiendo esa pereza. Ontological Mysterium, aclamado por una crítica casi unánime (88 de media sobre diez reseñas, una densidad de cobertura que atestigua el estatus alcanzado por la banda), confirma su lugar aparte: el de artesanos que se niegan a elegir entre la fidelidad a las raíces y el apetito de otros horizontes.

Porque todo, aquí, reside en ese equilibrio. El disco tiene la textura orgánica y cálida del death metal de los orígenes —el de finales de los 80, cuando el género aún balbuceaba sus posibles— pero lo irriga con una ciencia de la composición y una flexibilidad armónica que lo emparentan con el rock progresivo. La prensa celebra esa doble lealtad: Horrendous riffea como una banda de death metal y respira como una de prog.

Hay, en Ontological Mysterium, una alegría de tocar manifiesta, una vitalidad que contradice la negrura supuesta del género. Las melodías se despliegan sin ceder jamás a la ñoñería, los breaks sorprenden sin caer nunca en la demostración gratuita. Es un disco de metaleros eruditos que no han olvidado el placer primero de la guitarra eléctrica.

Veredicto: 8.5. En una época en que tantas bandas confunden brutalidad y profundidad, Horrendous recuerda que un gran disco de death metal puede ser, también, una cuestión de inteligencia y gusto.